Don Juan Manuel es un signo más de la transformación que se estaba produciendo en el siglo XIV, al abandonar la aristocracia su aislamiento e incultura y hacerse cortesana y culta. Desaparece la diferenciación entre el caballero - hombre de armas - y el clérigo - hombre de letras. Ambas actividades combinadas se dan en la persona de don Juan Manuel.
Don Juan Manuel proporciona muchos datos biográficos en sus obras y dejó pruebas fehacientes de su responsabilidad de escritor, de su conciencia literaria y de asumir plenamente la autoría de sus obras. Para evitar que se le atribuyera algo que podía obedecer a ignorancia o a incuria de copistas apresurados, depositó sus manuscritos en el monasterio de Peñafiel.
Pertenece a la tradición literaria didáctico-moralizante de la Edad Media: pretende educar y moralizar de una manera agradable, es decir, enseñar deleitando
Su producción literaria es muy variada y se conoce porque él mismo dejó constancia de ella en sus prólogos, aunque algunos títulos se han perdido a pesar de su interés en la transmisión de los escritos.
Entre las obras conservadas cabe resaltar: Libro del Caballero et del Escudero, Libro de los Estados, Libro de la caza y Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio.
El conde Lucanor:
A) Estructura
El libro de Patronio está formado por dos prólogos y cinco partes bien diferenciadas, de las cuales la más interesante es la primera, que consta de 51 "enxiemplos" o apólogos. Cada cuento se estructura idéntica y rígidamente de la siguiente manera: Un joven señor feudal, el conde Lucanor, consulta a su ayo ante los muy diversos problemas que se le plantean en el gobierno de sus estados. Patronio le responde con un cuento o ejemplo alusivo al problema planteado y deduce una enseñanza moral. Se dice que el conde la aplica y que le va bien. Don Juan Manuel resume la moraleja en un pareado que remata el enxiemplo.
b) Propósito de la obra
El propósito de la obra es expresado claramente en el primer prólogo de la obra: se pretende el provecho para aumentar la fama, la honra y la hacienda - preocupaciones típicas del noble castellano - y además conseguir la salvación del alma. De este hecho se puede deducir el gran afán didáctico y moralizador de todas las obras de don Juan Manuel. La enseñanza moral, religiosa y filosófica que pretende el autor y su intento de defender su clase social y la honra se puede entrever también en el apólogo de origen oriental.
En este enlace tienes una presentación con vídeos, esquemas y explicacónes sobre el autor y su obra.
Y os dejo con un vídeo con la versión particular que han hecho unos chicos. En vez de Conde Lucanor y Patronio, son el Conde Pepe y Marconio.
Aquí podéis leer el texto que representan en el vídeo
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